domingo, 7 de mayo de 2017

El callejón felino 12

12
Una realidad deformada.
Hay cosas que echo de menos. Ahora me doy cuenta entre estas paredes sin ningún adorno, de espuma de mar blanca, que el fallo no reside en los que imaginan un mundo paralelo, sino en los que lo interpretan y creen que está mal, porque en su dogma se les escapa ese mundo y la mente de los que vivimos al margen. Son seres grises, ni blancos ni negros, monstruos que devoran sueños y que se han apropiado de mi alma. Al menos, eso es lo que ellos creen. Pero una pared en blanco es una invitación para crear. Y así la mente serena dibuja pabellones enmarcados en secreto. La dicotomía es simple. Para ellos solo soy una paranoica cuyos desórdenes estorban. Para mí, puede que para alguien más, soy una molécula traicionada por otras que fingen escuchar con interés.

En aquellas cavilaciones me encontraba cuando un golpe seco dejó entrar la oscuridad del exterior tiñendo toda la estancia de un gris rancio. Sin palabras, una figura se acercó con la seguridad del que nada teme porque no podía moverme. Sentí un pinchazo y mis sentidos comenzaron a perderse al tiempo que oí una voz que se alejaba lentamente:
- Bien, vamos a arreglar esa cabecita tuya.
Me desperté envuelta en una capa espesa de sudor. Todo a mi alrededor estaba oscuro y en silencio. Lentamente comencé a tantear mi cuerpo en busca de rastros que me certificaran que todo había sido un sueño, que me encontraba en el mismo garaje en el que me había escondido. Me desperecé y repté renqueante hasta la puerta que conducía a la vivienda. Tras esperar unos segundos para que mis ojos se adaptaran a la oscuridad de la noche recorrí las estancias para familiarizarme con ellas. Me di una ducha y comprobé que en la cocina no había más que comida no perecedera. Menos era nada. Mientras comía algo pensaba satisfecha que aquel era el mejor de los cuarteles. Solo debía ser cuidadosa y mantenerlo tal y como lo había encontrado. Por la mañana pondría en marcha el siguiente nivel que contenía dos opciones: apoyos seguros o huida definitiva.

4 comentarios:

  1. Qué pesadilla, María Jesús, y qué delicia encontrarte de nuevo en este callejón felino. Me ha encantado la frase "el fallo no reside en los que imaginan un mundo paralelo, sino en los que lo interpretan y creen que está mal, porque en su dogma se les escapa ese mundo y la mente de los que vivimos al margen". Toda una reivindicación de quienes se niegan a seguir las reglas aun a costa de sufrimiento. Un beso

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    1. Muchas gracias por la visita y, sobre todo, el comentario, estimada Ana. Desde luego que si el margen es fruto de la imaginación nos ahorramos mucho sufrimiento. Me alegra que te haya gustado. A ver si soy capaz de no vivir tan al margen del blog.

      Feliz semana!!!

      Abrazo!!!!

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  2. Por fortuna este rincón felino vuelve a tener vida y suspense. Seguiremos las andanzas de la protagonista y espero que para la próxima entrega no nos hagas esperar tanto, jeje.
    Un abrazo.

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    1. Gracias por la visita, Josep. Lo intento, créeme.
      Abrazo y buen fin de semana!!!!

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