lunes, 27 de febrero de 2017

El callejón felino 11

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Un móvil y una guarida.


Yo quería creer toda aquella historia. Sentía la necesidad de que, al contrario que el resto de mi vida, todo lo que estaba sucediendo a mi alrededor no era producto de mi exacerbada imaginación. Si seguía los consejos de mi medicinal ángel de la guarda, debía olvidarme de toda mi rutina y conexión con la realidad. No podía exponerme, mucho menos a las personas que apreciaba, empezando por Isabel. Así que mi primer movimiento implicaría protegerla desapareciendo sin que se enterara. No era la primera vez que sucedía algo así, pero en esta ocasión existían ciertos condicionantes externos que nada tenían que ver con nuestra relación, y eso me cabreaba, no se trataba de una decisión libre.

martes, 14 de febrero de 2017

El planeta de los bípedos

La cuestión había quedado expuesta y lista para sentencia. Había sido una larga negociación en la que todavía algunos miembros del consejo miraban con cierta nostalgia hacia el pasado en el que todas las especies convivían en armonía. Arturo, cada vez que salía para expulsar el aire, les recordaba que en un tiempo aquellos seres que se habían apoderado de las vastas llanuras, montañas, valles, ríos y otros accidentes geográficos o no, se dedicaban a sus labores y a subsistir pacíficamente sin casi llegar al millón de cabezas. Lógicamente, todos lo miraban atónitos, con el pensamiento recurrente de que la contaminación de los océanos la tenía drogada. Filomena asentía en silencio a sus razonamientos presa de su inmóvil flotación, parpadeando lentamente, como solo ella sabía hacer.