domingo, 14 de febrero de 2016

Futuro


Me repetiste en muchas ocasiones que una pequeña venganza resultaba de gran alivio. La clave para ti era el adjetivo, pequeña, esa que no produce un mal irreversible y trágico. Yo siempre te contestaba que con ella algo se pudre en nuestra alma. Y, aunque mirar hacia otro lado no es solución, la indiferencia guarda un arma de gestación poderosa en reciprocidad, cuánto más ignoras, más harán por llamar tu atención.
No encuentro alivio para el peor de los castigos, el crecimiento de la repugnancia y el hastío en proporción inversa al que un día fue un sentimiento dignificante. Y así se han ido acumulando vanos rencores y palabras malsonantes, por no querer escuchar aquellas con significado de las que se sospecha reproches y quedaron relegadas al olvido de cientos de saquitos, cúmulos de impotencia. El silencio también amarga en su conjetura. Lo mires por donde lo mires, el desenlace lógico es abrazar la caída hasta el fondo en el declive sin fisuras a las que asirse.

Sé que cuando leas estas líneas tu primer pensamiento será considerar mi huida como desquite. Sí, me he liberado de ese monstruo reptante que se va apoderando de la convivencia, de la convivencia fétida que atenaza el cuerpo y la mente para intentar ahogarlos en una ciénaga de sumisa decadencia. Sin embargo, amigo mío, el daño es irreversible, las sombras de la desconfianza reaparecen cada vez que vislumbro un acercamiento. Sigo escapando pues, sin remisión, haciendo de las horas sueños inalcanzables, perfectos, incuestionables. El corazón no se ha diluido, tan solo está remodelando el caos que las miradas airadas y la inflexibilidad han sembrado en una nueva edificación de cimientos inciertos, pero de personificación poderosa. Algún día me dirás si este es o no un resarcimiento valioso. 

Relato escrito para el concurso San Valentín II "La cara oculta" de EL CÍRCULO DE ESCRITORES


6 comentarios:

  1. Un buen relato Maria Jesús, ¡¡suerte!!Un abrazo

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  2. Un desahogo en toda regla. No hay nada mejor que expulsar los demonios para quedar en paz con uno mismo. Una postal de San Valentín cruda pero necesaria.
    Un abrazo.

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    1. Muy cierto, Josep. Una venganza un poco atípica.
      Abrazo!!!

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  3. Me has removido por dentro, María Jesús. Es cierto Cuántos rencores y palabras malsonantes se acumulan cuando no se hablan las cosas, cuando no se quiere escuchar. Y qué razón tienes cuando hablas de la desconfianza ante cualquier acercamiento que surge cuando nos han hecho daño.

    Te deseo mucha suerte.

    Un fuerte abrazo

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    1. Muchas gracias, Ana, por compartir esa lectura tan acertada.
      Un abrazo fuerte y feliz e inspirado fin de semana!!!

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