domingo, 7 de febrero de 2016

Año 1. Memorias de una odisea. (Parte 3ª)

Las jornadas transcurrían con la misma tediosa rutina. Nos aseábamos, desayunábamos, hacíamos algunas labores en la huerta, comíamos, descansábamos, las clases de Eva, paseábamos, cenábamos y a la cama. No había rincón alguno que el Ente no controlara, así que aunque tuviera un ejemplar del manual de funcionamiento del sistema, no podía consultarlo sin que se enterara. O bien ideaba una excusa creíble para hacerlo en su perenne presencia, o bien pensaba en cómo salir de la nave por algunas horas lejos de su supervisión.

            Me dirigí a la sala de comunicaciones para exponerle una serie de peticiones al Ente, con la esperanza de que cedería con alguna.
- ¿Qué se te ofrece, 21478?- Odiaba aquella forma de denominarnos, más ahora que solo quedábamos dos y no habría repetición de nombres ni confusiones.
- Tengo un nombre, Ente.
- Te has despertado quisquillosa hoy.- Su vocabulario se había ampliado notablemente.
- Ya sabemos que tú eres el número uno porque siempre has estado y nunca vas a faltar, pero te llamamos Ente. Yo ahora soy Mariana.
- ¿Quieres que te bautice?
- No. Quiero que escuches una serie de  propuestas.
- Bien. Me pongo cómodo. Adelante.- Por un momento tuve una visión un tanto indeseable de un tipo algo seboso, de pelo grasiento y sonrisa lasciva, con pantalones altos, sentado con los pies sobre una mesa, un habano en una mano y un vaso de coñac en la otra. Sacudí la cabeza para lanzar la imagen al olvido y continué.
- La primera petición es que nos gustaría tener cierta intimidad en nuestras dependencias. Nos gustaría que eliminaras la vigilancia en ellas.- Esperé unos segundos por un comentario que sabía que no se haría de rogar.
- ¿La niña ya habla? ¿Ha sido idea suya?- Tenía que tener paciencia. Ser humilde como ante dios.
- No. Pero sé que estas peticiones la harán sentirse más cómoda a ella también.
- Concedido.- Continué impasible, como si no supusiera un pequeño triunfo que podía cambiar mucho la situación.- ¿Qué más?
- Queremos unas horas al aire libre para hacer ejercicio. Tú eliges el lugar.
- ¿Se te ha quedado corto el espacio de la nave? ¿Quieres explorar las ruinas que dejaron los de tu especie?- La respuesta no podía levantar sospechas.
- Vinimos aquí con un propósito. Dado que somos las últimas supervivientes y no saldremos de aquí, no estaría mal disfrutar un poco del planeta.
- Concedido.- Me sorprendió que aceptara sin más. Estaba muy seguro de que no resultábamos una amenaza y se mostraba condescendiente.
- Eso es todo.
- Es una serie muy corta. Sabes que no podré ayudarte en caso de que ocurra algo, que tendrás que vigilar tú a tu joven protegida.
- Lo sé.
- Solo pondré una condición.- Mantuve la respiración temiéndome lo peor.- Llevaréis vuestros comunicadores en todo momento.- Respiré aliviada y asentí.- No te oigo.

- Estoy de acuerdo.- Salí de la sala satisfecha y volví a las habitaciones para deshacerme del sistema de vigilancia. En la noche, tras dejar a Eva en su cama, le escribí, porque seguía sin hablar, las buenas noticias en su pequeño cuaderno. Sonrió. Y, aunque su sonrisa era la de cualquier niño inocente que se alegra por una buena noticia que le hará feliz, no pude evitar sentir cierto desasosiego al creer haber vislumbrado un reflejo de maldad de una centésima de segundo. El Ente sabía sembrar la duda. Una vez en mi lecho, me dispuse a dibujar los circuitos de seguridad que lo dirigían, junto con todos los datos que necesitaba para conseguir controlarlo a nuestro favor, con una sonrisa, también, un tanto maléfica.

8 comentarios:

  1. Maria Jesús no te puedo contestar en mi blog por que me ha vetado y no me dejan poner comentarios y no me dejan difundir mis escritos en 15 días, si no me echan pero te nominé en ese premio . Un abrazo

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    1. Sí, ya lo he visto. Gracias por la nominación. A ver si se arregla el lío.
      Abrazo!!!

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  2. Ya veo que es una historia que tiene mas continuidad de momentos los tres capítulos, están muy bien redactados y te hace meter en la historia.El primero lo había leído anteriormente. Un abrazo

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  3. Me ha gustado la descripción del Ente, cómo se lo imagina (yo también le veo de ese modo aunque no había pensado en el coñac, jeje), y la agudeza de Mariana para obtener de él lo que desea sin levantar sospechas. Vislumbro alguna sorpresa en torno a la niña.
    Un suspense muy bien llevado.
    Un abrazo.

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    1. Pensé que coñac era menos cruel que un soberano. Ya veremos, porque este Ente es un poco liante.
      Gracias por pasar y por tus palabras, Josep.
      Abrazo!!!!

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  4. Entre el Ente y la niña ahora mismo, no se con cual me quedaría. Lo has pintado todo con lapices e sospecha...Seguiré el relato y ya veremos.
    Un abrazo María Jesús

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    1. Ya queda menos para el desenlace, Francisco, veremos si hay sorpresa.
      Abrazo!!!

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