sábado, 31 de octubre de 2015

El callejón felino 6

No debes dormir, no debes dormir…
La enfermera abandonó el pequeño cubículo en el que me había despertado. En ese momento, lo menos que deseaba era volver a caer en las sombras, por dos razones: una, no tenía nada claro cómo había llegado allí, dónde estaba, y la autenticidad del lugar y los profesionales; dos, no deseaba tener pesadillas sobre todo lo que había sucedido en las últimas horas. Puse toda mi atención en observar hasta el más mínimo detalle que encerraban las paredes falsas de chapado: una puerta con cristal por el que apenas llegaba claridad, un monitor con rayitas y puntitos, como si se tratara de uno de esos videojuegos antiguos, una pequeña taquilla, una silla y un gotero. Nunca he entendido por qué no hay ningún tipo de decoración que haga más agradable la estancia en las urgencias. Solo una pared uniformemente pintada, blanco en la mitad superior, verde en la inferior. En otros establecimientos se usan otros colores, pero el tono es el mismo, apagado, sin vida, sin personalidad. Cualquiera que mirara la pared en cuestión sacaría en conclusión que su final está cerca.

Desvié la mirada hacia mi mano izquierda que permanecía esclavizada por una aguja y una pinza, olvidada, sin vida salvo por los pequeños saltitos involuntarios que delataban el funcionamiento del corazón. Deslicé la vista por la estrecha manguera hasta el gotero. Otro tono impersonal. Transparencia. Pero esa neutralidad podía esconder la muerte en su densidad. Desconocía la composición de aquel suero, de lo único que era consciente era que no debía dormir, o terminaría estando a merced de aquellos desconocidos cuyos cuchicheos llegaban a mis oídos lejanos e incomprensibles. Como medida drástica, siempre cabía la posibilidad de librarme de aquellos artilugios y salir corriendo. Hasta que ese momento llegara, decidí concentrarme en el ritmo y la frecuencia de mis latidos en reacción a mis pensamientos. El primero, mi insulsa amiga, la pared. Sin cambios. Ningún pitido fuera de su sitio, ningún punto, ninguna raya. Nada. Un cigarro. Yo fumando un cigarro en mi sillón favorito. Un ligero cambio. Aún puedo controlarlo. La enfermera extraña. El ritmo comienza a subir ostensiblemente. Yo y la enfermera extraña en una situación comprometida. Subidón. Pata de pollo. Dedo. El ritmo se descontrola. Comienzo a oír pasos apresurados tras la mampara. Pared, pared, pared. Baja.
Cerré los ojos justo en el momento en que la puerta se abrió. Alguien daba vueltas a mi alrededor comprobando mi estado. Abrí los ojos despacio fingiendo salir de un letargo. Me miraba preocupada:
- ¿Se encuentra bien?- Asentí como si no supiera de qué hablaba. Me tomó la temperatura dejando escapar un suspiro. Pared, pared, pared.- La fiebre ha bajado.- Sonreí.
- ¿Eso significa que ya me puedo ir a casa?
- No. Esperaremos a que llegue su familia.- Mi rostro perdió la sonrisa y cambió de forma súbita. Mi madre vendría. Me miraría con aquella forma suya entre la compasión y el desaliento. El ritmo de las pulsaciones comenzó a subir de nuevo. Pared, pared, pared.- ¿Tiene algún problema con sus padres?- ¿Cómo explicarle que el problema eran ellos en sí? Puse mi mejor sonrisa intentando embaucarla:
- Soy perfectamente capaz de cuidarme sola. No era necesario avisar a mi familia por un poco de fiebre.- Una mueca extraña se dibujó en su rostro. No había funcionado. Seguramente estaba acostumbrada a lidiar con pacientes que ansiaban abandonar aquellas paredes a cualquier precio.
- Le recuerdo que se ha desmayado y que podría repetirse. No es conveniente que esté sola. En cualquier caso, el médico tiene la última palabra. Por supuesto, siempre es mejor eso que quedarse aquí.- Me guiñó un ojo.
- ¿Cuándo podré ver al médico?
- Cuando lleguen sus padres. La decisión de llamarlos la ha tomado él.- Terminó de colocar y colocarme de la forma que ella creía cómoda y salió sigilosamente, casi como un espíritu danzante. Yo no era mala persona, no merecía estar enchufada y a merced de extraños. La fiebre no iba a remitir si mi madre se hacía cargo de mí. La suegra y el ama de llaves de Rebeca eran dos auténticas aficionadas en comparación a ella. Intenté incorporarme para llevar adelante mi plan de huída desesperada. Lo único que conseguí fue que todo a mi alrededor girara como una noria. Estoy perdida.

12 comentarios:

  1. Saludos MªJesús, me ha gustado el punto de partida de la historia, sobretodo porque los despertares tras acontecimientos duros, permiten guardarse como as bajo la manga la explicación sobre todo lo anterior a la pérdida de conciencia. Y también me ha gustado esa parte del control de latidos. Además, aunque el final puede ser corto por no saber más de lo que le hizo la madre, no deja por ello de crear la sensación de angustia y terror de la protagonista.

    ¡Un abrazo!

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    1. Gracias por pasar, José Carlos. Esta es una historia por entregas y, aunque aún no se ha desvelado mucho, está empezando a tomar forma. Ya veremos que pasa con esos padres en la próxima entrega.
      Abrazo!!!!!

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  2. Los ambientes hospitalarios suelen ser sobrecogedores e inspiran todo tipo de historias maquiavélicas. En este caso, la incertidumbre de lo que le deparará a la protagonista la aparición de sus padres alberga un mal presagio.
    Un abrazo.

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    1. Gracias por la visita, Josep. Pues me temo que bueno no van a traer, no parecen ser muy indulgentes con su hija.
      Abrazo!!!

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  3. Una excelente recreación del despertar en una sala de urgencias y la manera como el mundo interior influye en el estado físico. Hay un asunto no resuelto que angustia y provoca todo, pero esa es una realidad sugerida. Me gustó.

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  4. pesadillas tengo yo con los hospitales.... sitios donde el paciente y los familiares están a merced de los médicos. seguiré leyendo a ver qué pasa. un saludo y gracias por tu nominación

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  5. Me gusta como planteas los conflictos con los padres, esos conflictos que determinan tantos aspectos de nuestras vidas y que cuesta tanto resolverlos. ¡Buen trabajo, María Jesús! Un beso

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  6. Te comunico que te he nominado a los siguientes premios: Premio Bloguera con buen rollo, Premio Bllogger House y The Versatile Blogger Award...Enhorabuena...infinitos besos para tus bolsillos.
    P.d.: Eres merecedora de los tres.

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  7. Gracias MariaÉ por tu visita. Me alegra que te haya gustado.
    Abrazo!!!

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  8. Gracias Ripley por pasar. No son agradables para nada. Enhorabuena por la merecida nominación.
    Abrazo!!!

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  9. Gracias Ana por pasarte. Me alegra que te haya parecido bueno.
    Abrazo!!!

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  10. Gracias Arcademonio por pasarte y por esas nominaciones de vuelta de las que también eres merecedora.
    Abrazo!!!

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