domingo, 6 de septiembre de 2015

La apuesta 9

Una vuelta a casa, un inciso, un paseo.

Las calles se habían ido quedando vacías sin que me percatara del rumbo que había tomado. Ya casi no quedaba rastro de vida, del mismo modo que el alcohol había ido dejando paso a una extraña sensación de lucidez. Cuando había soltado todas aquellas palabras no les había dado sentido, ni siquiera era consciente del discurso que había construido. Lo cierto era que no me arrepentía de lo que había y como me había sentido las últimas horas si obviaba la borrachera, la resaca y la dichosa competición. De repente me había encontrado con una persona diferente en el espejo. Una que hacía frente a sus miedos y se hacía dueña de su cuerpo y de su sexualidad. Pero toda esa furia desarbolada no era más que un espejismo. En unas horas, en cuanto pasara la noche, toda mi valentía quedaría reducida a una jaqueca que me impediría razonar con lucidez.

martes, 1 de septiembre de 2015

El callejón felino 4

Una mañana ajetreada.

Desperté como si todo lo que hubiera vivido la noche anterior hubiera sido un sueño, circunstancia, por otro lado, casi improbable teniendo en cuenta el poco tiempo que había sido capaz de dormir. La noche había sido extremadamente larga, entre cabezada y cabezada solo podía contar los minutos finales de la madrugada como fin del desvelo vencido por el agotamiento. A mi estado actual de desaliento y agotamiento se le sumaba las horas que tenía por delante que prometían hacer de mi existencia una lenta y prolongada tortura, lunes, ocho horas despiezando pollos y pavos, entre otros. ¿Sería capaz de superarlo sin que me viniera a la mente el desagradable incidente de la noche pasada?