jueves, 20 de agosto de 2015

Ambivalencia

Me adentré en el local que me había sugerido mi amiga Marta,  intentando llegar a la barra, mientras mis pupilas se adaptaban a la penumbra azulada, sin tropezar con los individuos que casi lo llenaban a pesar de ser una hora temprana. Estaba de moda. Me coloqué en un discreto hueco del lustroso mostrador y pedí la primera de varias copas, con la idea recurrente en la mente de que aquella visita era tiempo perdido, ella ni siquiera aparecería. Aquella treta consentida, convertida en costumbre, quedaba siempre perdonada con la socorrida justificación de que la compañía acababa asumiéndose como pareja y ya era hora de que abandonara mi ostracismo y saliera al mercado. Yo aceptaba, incapaz de explicar nuevamente que, por muy novedoso que resultara el lugar y por mucho que la apariencia de la concurrencia prometiera una diferencia, no llegarían a materializarse de forma positiva. Conforme avanzaba la noche, esa idea se hacía más patente y, en el inicio de la tercera copa, decidí que por muy moderna que resultara la clientela y por muy de color de rosa que viera la escena por causa del alcohol, me iría al terminarla.
Me restaban dos sorbos en el vaso cuando la insistencia de una mirada enmarcada en un rostro ambiguo me obligó a levantar la vista. Por un instante y, a pesar de la leve sonrisa de intriga y deseo - yo apenas sonrío ya - tuve la sensación de estar ante mi reflejo. Su aspecto andrógino imposibilitaba desvelar su sexo. Tal vez no lo tenía, como los ángeles. Yo me decantaba por la ambivalencia. Observé sus andares felinos, que tampoco le delataban, hacia una mesa concurrida donde dejó tres copas, y su inmersión en la pista de baile donde me dedicó una danza prendida de movimientos etéreos cargados de promesas de placer e intensidad incorpóreos. ¿Quién podía negarse a la invitación de descubrir en la profundidad de cada sensación dérmica qué había bajo aquellas ropas? Yo no. La intensidad de la música y la congestión de la pista se esfumaron ante tal visión, momento mágico que rompió el barman con su solícita oferta de una cuarta copa. Acepté. No era tiempo de marchar aún, porque aquella figura indeterminada avanzaba hacia el hueco que había quedado libre a mi lado. Pidió una bebida y se acercó con sigilo a mi oído. Contuve la respiración esperando una frase recurrente que me despertara del ensueño como una bofetada. En su lugar me susurró con un sutil roce de los labios en el lóbulo de la oreja:
- En casa me gusta vestir de mujer.- Espiré con una sonrisa aquella era una excepción al casi - y le contesté a la misma distancia.

- En casa tendrás que descubrir de qué me gusta vestir.

Relato para el concurso de "Fantasías Textuales" de: El Círculo de Escritores

16 comentarios:

  1. El erotismo está en el aire, en el sueño y en la posibilidad. Un relato que muestra a los personajes, sus excentricidades y sus latentes deseos. No es lo que muestras si no lo que puede llegar a ser y eso es sugerente e invita a la imaginación del lector. Buen trabajo. MªJesús.
    ¡Abrazo, Compañera! ;)

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    1. Gracias por tu visita, Edgar y tus palabras. Me alegra haber causado ese efecto.
      Un abrazo, compañero y muy buen día!!!!

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  2. Excelente relato, y descriptivo titulo.
    Un abrazo

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    1. Muchas gracias Oscar. Me alegra que te haya gustado.
      Un abrazo y muy buen fin de semana!!!!

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  3. Me ha gustado leer tu relato y me ha parecido muy bueno.
    Un besito

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    1. Gracias Mercedes. Me alegra que te haya gustado.
      Besos!!!!

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    2. Muy sugerente y sensual.
      Muy bueno.
      Un abrazo.

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    3. Gracias Lucía por tu visita y tus palabras. Me alegra que te haya gustado.
      Un abrazo.

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  4. Un relato muy sugerente que da alas a la imaginación. Me quedo con ganas de saber mucho más acerca de los/las protagonistas :) Muy bueno!

    Un saludo.

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    1. Gracias Julia. Me alegra haber conseguido ese efecto.
      Abrazo!!!!

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  5. Juegas con el desconocimiento y el desconcierto sobre el género de los personajes principales.
    Muy sugerente, deja alas a la imaginación.
    Saludos

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    1. Gracias Francisco, de eso se trataba, de no aclarar, dejarlo abierto a la imaginación.
      Abrazo!!!

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  6. Ma Jesús realmente consigues desconcertar y que cada uno construyamos nuestra historia. Muy logrado, te quedas con ganas de más y eso es fantástico.
    Un saludo

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    1. Gracias Conxita por pasar y comentar. Me alegra que te haya gustado. La idea era esa, crear cierta incertidumbre y que cada cual diera forma a su manera, el deseo y la atracción son muy amplios.
      Un saludo!!!

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  7. Ante todo sorprendente y original relato. Dónde la mayoría hemos ido, o bien a lo sexual, o bien a lo sugerido, tú directamente has decidido jugar con la propuesta y darnos una narración llena de detalles desconcertantes a la par que divertidos. La ambivalencia que propones es la manera en que nos la tomamos los lectores, pues vamos rellenando, como bien dices, la fantasía en la cabeza. Muy buen trabajo.

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    1. Gracias Alejandro, me alegra que sea así. No quise ser explícita, porque el deseo y la atracción son muy amplias y, aunque la historia es la que es, dejar al lector que construya sus propias conclusiones.
      Abrazo!!!

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