sábado, 9 de mayo de 2015

Las sombras del medievo

¿Y cómo podríamos decidir? Si sólo somos simples caricaturas en un trozo de papel, ¿cómo podríamos obligar a nuestro autor a escoger la alternativa correcta entre las diferentes posibilidades propias de aquella época? Incluso si hubiéramos tenido la libertad de poder elegir una apariencia que nos representara, no dependía de nuestra voluntad, sino de una mano guiada por un cerebro cruel que se había empeñado en ensañarse con nuestros trazos para vengar quién sabe qué afrenta. Así que el consuelo que nos queda es debatir en hilvanado reproche:
- Me habría gustado exhibirme como esbelto galán, con una armadura digna de un rey, brillante, aunque luciera como la plata. Cabalgar sobre un rocín digno de mi tamaño, del más puro y reluciente azabache, con mis rebeldes mechones rubios flotando en el aire, refulgentes bajo el sol de la tarde. Y llegar a mi castillo, donde un gesto fuera un deseo cumplido. Sin embargo, mi socarrón creador me ha representado como un adefesio, embarrado de pies a cabeza, sobre un jamelgo que bien podría pasar por mulo, y cuya única posesión son dos mantas raídas que me protegen de la intemperie nocturna.
- Habría sido inmensamente feliz como fiel escudero. Cuidar de mi señor. Caminar haciendo frente a las inclemencias del tiempo.  Custodiar sus armas. Dignificarme con el trabajo físico sin emitir protesta alguna, vestido con un espléndido jubón y mis calzones impolutos de vasallo. Feliz, fregando los cacharros en los que preparo las viandas de mi héroe en el río, mientras canto una cancioncilla con la que impulso el sopor de su hora de siesta. Pero este mal nacido me ha deformado cara y cuerpo. No soy capaz de ver mis pies porque una inmensa barriga me lo impide. No friego feliz mientras canto, sino que escupo en el latón y limpio con mi jubón que es un despropósito de lamparones. De mi boca sólo salen maldiciones y palabras malsonantes que interrumpen el sueño de cualquier criatura viviente en kilómetros alrededor.
- Podría haberme contentado con desfilar cual grácil damisela por los prados en busca de flores con las que embellecer mi largo cabello dorado. Tocar delicadamente la mandolina en los jardines de palacio mientras espero pacientemente la llegada de mi apuesto enamorado. Tejer bordados de caballeros rescatando muchachas indefensas atacadas por dragones o presas de cualquier otro peligro. Mas no tengo gracia para caminar, ni para adornar mi cabello que se amontona sobre mi cabeza como esparto, ni para tocar instrumento alguno, mucho menos para bordar.
- Yo habría soportado verme en la piel de un villano de porte desafiante, mirada incisiva, rasgos oscuramente apuestos. Dominar a tontos y a listos por igual, sin que sean capaces de discernir subterfugio alguno. Cautivar a la doncella con mi encantador discurso y arrebatársela al caballero,  vengándome por su suerte inmerecida y heredada. Lo único que conseguí de aquellas manos dueñas del carboncillo y el difumino fue una bizquera que aleja la mirada de cualquiera que se cruce conmigo. Una joroba que es el hazmerreír de cualquier dama que se precie y diana de cualquier gañán con exceso de hormonas. Una cojera que permite al más pintado ladronzuelo escapar sin castigo tras robarme.

            Todos terminamos hablando al unísono mientras una risa socarrona se mofa de nuestra confusión a la que pone fin con un sonoro manotazo a su cuaderno que nos sumió de nuevo en el mísero olvido silencioso de las sombras.

Relato escrito para el concurso "Mundo medieval" de EL CÍRCULO DE ESCRITORES

12 comentarios:

  1. Ohh! Skuld! Serán vidas miserables pero son vidas. Me recordó a Lazarillo de Tormes, me gustó mucho :) Un abrazo

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  2. Mientras lo escribía me acordaba de toda esa literatura caballeresca, en especial "El Quijote" y su idealización. Me alegra que te haya gustado.
    Gracias por pasar y comentar Ana Lía.
    Un abrazo.

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  3. Original relato Skuld,
    Al final se trata de soñar, como se pueda, pero intentar soñar aunque "no sean".
    Saludos de domingo

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    1. Muy cierto. Las ilusiones nos mantienen vivos. Gracias por pasar y comentar Conxita.
      Un abrazo y muy buena tarde de domingo.

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  4. Gran monólogo de un personaje de ficción medieval que se lamenta por ser quien su autor ha decidido que sea. Tantas posibilidades que hay y le ha tocado ser lo peor. Una moraleja teatral que bien se puede apreciar en el punto de vista de algunos mortales. ORIGINAL en mayúsculas.
    Saludos, compañera.

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    1. Gracias por pasar y comentar Edgar. Me alegra que te haya gustado. Un abrazo.

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  5. La eterna dualidad entre ser y parecer; ¿qué es más importante?
    Un relato original en donde se puede apreciar los sentimientos del protagonista. Un monólogo muy bien desarrollado.
    Un saludo.

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    1. Gracias por tu tiempo y tus palabras Federico. Me alegra que te haya gustado. Un abrazo.

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  6. Un relato impecable y con un final magistral. Me ha encantado. Un estilo bien distinto al que me había acostumbrado.
    Un abrazo.

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    1. Gracias por pasar y por tus palabras de apoyo. Me alegra que te haya gustado Josep. A veces viene bien un cambio de registro.
      Un abrazo.

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  7. Skuld! Muy original! Tienes razón cuando dices que la vida es otra cosa. Menos mal que tenemos los sueños...

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    1. Gracias por pasar y comentar, Paola. Algunos sueños se hacen realidad.
      Un abrazo.

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