miércoles, 29 de abril de 2015

De idas y vueltas (Versionado)

Isabel despertó en medio del silencio que precedía al alba, a pesar de ser sábado, de tenerlo libre y de no haber hecho plan alguno para el día. Se desperezó y estiró su brazo hasta el otro lado de la cama que permanecía frío, recordándole que Adriana estaba de viaje en busca de mercancía original para su tienda de artesanía. Hacía tiempo que había desistido de acompañarla de feria en feria, de callejear en solitario o convertirse en un estorbo alrededor de su compañera en esos cortos desplazamientos. Tras algunas discusiones, unas más acaloradas que otras, en las que el único argumento que sustentaba aquella rutina era la compañía mutua se impuso la razón de que constituía un gasto prescindible. Aún así, permaneció fiel a la promesa que se había hecho, cuando su relación anterior fracasó, de no ser ella la causante de un alejamiento por posturas y pareceres diferentes, y durante los dos primeros años coincidentes con el inicio de aquel negocio fue fiel acompañante en un peregrinar agotador en el que sacrificaba su propio descanso y metas en aras del bien común.

jueves, 23 de abril de 2015

Letras

Hoy me visto de letras, sueños enlazados que acompañan mi vigilia.
La vida a la carta en una biblioteca, un pasaje para cada instante.
Palabras que dibujan el presente acunando el sinsentido.
Caminar por senderos desconocidos, enrevesados, lejanos
entre estanterías que observan pacientes un gesto que les dé vida.
Almas en pena que habitan en miles de corazones.
Paisajes sin destinatarios.
Sensaciones
Sentimientos
Pasiones
Encuentros
Dulce melodía de roces de sábanas moteadas que danzan
bajo el compás de unas yemas.
Construir la vida como un libro, a la medida de párrafos sorprendentes.

martes, 21 de abril de 2015

Voluntades

Amanda observaba la casa de su abuelo desde el coche, un día después de la reunión con algunos miembros de su familia, sin saber muy bien por qué no entraba sin más. Aquellas paredes, que habían acogido parte de su infancia y otras etapas de su vida no tan tiernas, lucían ahora un tanto descuidadas, sin que su estado llegara a ser ruinoso, pero sí lamentable, a pesar de que su abuelo no la abandonó hasta casi los últimos días de su vida. Antes de decidirse a traspasar el umbral, se observó a sí misma como parte de uno de tantos relatos que abordaban la recurrente temática del regreso a la casa familiar tras un suceso trágico. No era un tema original, pero no por ello dejaba de tener un significado ni formar parte de su historia, no la de otros, anónimos que engrosaban volúmenes, algunos con más pena que gloria, o la de seres cercanos con nombre y apellidos que habían tratado de desvalijar y desvencijar los recuerdos de toda una vida de construcción. Aquella maltrecha casa era el producto del empeño ciego de su abuelo en el triunfo de su sueño. Uno de ellos. Uno de los que ella conocía. Otros podía intuirlos conforme iba cumpliendo años y las palabras expresadas fluían como un torrente rememorando ideas, expectativas, pensamientos, añoranzas.