jueves, 26 de marzo de 2015

Augusta 5

Conforme se acercaba el fin de semana, se acrecentaba la necesidad de recibir un mensaje. Aunque las estancias de Augusta no se hubieran alargado ostensiblemente, sí que eran más frecuentes y ese mismo detalle hacía que la echara de menos desde el preciso instante en el que nos dábamos el beso de despedida. La espera era siempre tediosa. No importaba cuánto tiempo pasara, días o semanas. Sabía que, como todo en esta vida, no era un estado permanente. No la agobiaría con mis ansias de necesitar más, más tiempo, más besos sin despedidas, más caricias, más abrazos, más silencios. Todo era transitorio, derivara en lo que derivara. Podía desaparecer mi universo inmediato en un instante. Pero nunca me había planteado esa posibilidad. Podía fingir. Podía obviar que el silencio es inherente a la personalidad de ciertos individuos. Podía atosigarla con preguntas, con expresiones que apuntaran a la sensación de abandono que me asaltaba en ocasiones. Aún así era incapaz de agobiarla con exigencias para que un beso no se convirtiera en un acto triste previo a la soledad. Si me hubieran permitido escoger, habría cambiado una docena de besos por su presencia continuada en el tiempo. Cuando llegaba a mi cama vacía, dos, tres noches, la sospecha de que no volvería empezaba a rondar en mi cabeza.Sin embargo, ni yo usaba las quejas y los reproches como arma, ni Augusta era un alma elocuente camuflada tras el silencio. Y, a pesar de todo, era extraordinariamente diestra con las palabras, en el papel. Cuando recibía un mensaje, los caracteres enlazados significaban exactamente lo que deseaba y necesitaba leer.

Ese otro día

Nuevos tiempos para cometer los mismos errores. Encuentros con el ayer para deshacernos de viejas culpas.

viernes, 20 de marzo de 2015

Veleidad

A esta hora el pensamiento se arremolina en su danza sinuosa de anhelos certeros. La imagen es confusa, mas describe reptando una definición. Te veo al final.
Dejaría que te quedaras, que permanecieras en el mismo rincón inmutable. Pero mañana la mente veleidosa puede no sentir el mismo arrebato. Tal vez sólo quiera disfrutar la sensación etérea y no tu tacto.

jueves, 19 de marzo de 2015

Perderse

Tantas veces me he perdido, y otras tantas me he encontrado, que ha perdido el misterio.
Esta vez voy a meterme en la botella junto al mensaje, para que me encuentres otros y, si no es así, al menos, descubriré tierras lejanas. Un misterio cada día.
Ya no me apetece vivir, sumergirme, soñar... detenerme en la sensibilidad de otros.

martes, 3 de marzo de 2015

Cascote

Sólo un cascote
Ruedas incesante
Ignorando tu destino
Caes ladera abajo
Una sensación refrescante te rodea
Sólo un cascote
Tras sumergirte
Momentáneamente
Por el impulso de la caída
Vuelves a la superficie
Flotas
Eres inconsistente
La sal se acumula en tu parte superior
El sol te ha robado la hidratación
Vas a la deriva
Otra vez impulsado por el rumbo de otros
Un suave cosquilleo te impulsa hacia arriba
Frío y gelatinoso en un extremo
Cálido y tirante en el otro
Sólo un cascote
Apareces en una orilla
Rodeado de piedras lisas,
Hermosas, redondeadas
Tú eres gris, con aristas dispares, poroso
Todos se fijan en ti
Te ven deforme
Algo viscoso te ha empujado tierra adentro
¿Acabarás como ellos?
Que feliz eras antes
Cuando navegabas
Empezabas a disgregarte
No vivir en ninguna parte
Fundirte en todas
Sólo un cascote
Languideces al sol
Esperando que la marea suba

Antes de que la lluvia te dé final.

domingo, 1 de marzo de 2015

Algunos versos

Hace unos días me retaron a escribir un poema por día durante cinco días. A pesar de que hace mucho que escribo poesía, o lo intento, acepté el reto. Como me ha entrado el gusanillo, aquí dejo una.

AGUA Y SED



Hoy la lluvia me contempla en mi lento caminar
Traza senderos en mi mapa desierto
Cartografía de desencuentros
Que enmarañan el horizonte con heridas
Marcas inciertas.
Hoy la lluvia refresca mis miedos
Los diluye en luchas a destiempo
Que difícilmente pueden vencer
Y lo tienen todo sometido.
Hoy la lluvia guarda mi corazón
Haciendo brotar espigas
Que acogen sueños
Que algún día florecerán
Amamantando otros sueños.
Hoy la lluvia es mi compañera
Apaga mi sed desbordada
Defiendo su existencia estigmatizada
La que disimula mis lágrimas
En el lento caminar
En frágil repiqueteo
Sin pedir nada a cambio.
Hoy la lluvia se recorta al aire
En figura humana
Me abraza gélida
Le cedo el alma
Que en su divagar
Sienta, vea, viva
Lo que no ha osado
En su existencia.