sábado, 29 de noviembre de 2014

Carta sin destinatario

Querido hijo!!!

Al final te cansas de dar, porque no comprendes eso de dar a cada cual en base a lo que se merece, en la misma medida en que recibes, cuando tú sólo sabes darlo todo. Así la coraza se torna infranqueable.
Al final te cansas de ser sincera en tus palabras y callas, porque no sabes ser sincera en la medida que se espera para mantener la amistad.
Al final te cansas de responder al teléfono independientemente de la hora que sea, de estar, de estar, y que sólo te devuelvan vacío, la indiferencia de una mención pública a otros que sí han sabido dar en una medida, ser sinceros en lo que se quiere escuchar, atender cuando quieren.
Al final te cansas de querer porque te das cuenta que tu idea es muy difícil que se vea reflejada en otros y desistes porque no sabes querer a medias.
Al final te cansas de oír "yo soy así, eres libre de escoger" y comprobar que no es válido para otros, de que recaiga la responsabilidad en ti y luego te acusen de alejarte.
Al final te cansas de ver cómo se hacen verdades de mentiras para justificarse, para usar a otros y mantener la cobardía de no mirar nuestra vida de frente.
Y te aíslas, como elección socialmente inaceptable.
Querido hijo, por eso nunca te tuve, porque no habría sido capaz de verte sufrir por no haber sabido enseñarte otros valores.

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