domingo, 16 de noviembre de 2014

Aislamiento

Aquel soldado de las palabras se despertó en una habitación hermética con la única compañía del titilar de una bombilla parpadeante. Nunca temió el silencio porque aprehendía el mundo como un lienzo en el que dibujar con trazos firmes lo que sentía. Pero en el vacío de aquellas paredes sintió pavor, no había un solo papel sobre el que desprenderse de las ideas que acallaban la soledad su mente. No encontró ninguna rendija por la que poder enviar una cuartilla inexistente. Intentó rayar el frío metal del que estaba compuesta la celda con una uña. Sólo consiguió un chirrido enervante que se apoderó del espacio hiriendo sus oídos con un dolor agudo. Observó a su anfitriona que le retaba con lumínica condescendencia como si su fulgor fuera producto de sí misma. Un pensamiento tan oscuro como la sombra que proyectaba al chocar contra él nubló su razón. Se abalanzó con guerrera presteza sobre el calor que aseguraba erróneamente su intangibilidad. Con una mano destrozó su orgullosa existencia provocándose otra quemazón, líquida, palpitante, real. Esperó a que sus ojos se adaptaran a la nueva condición que le rodeaba con el sonido intermitente de encarnada generosidad que indujo a brotar con más profusión. Comenzó a esbozar trazos que tenían sentido sólo para él, hasta que cayó en un profundo sueño como nunca le había acogido.

SOLA MENTE
SOLA MENTE
SOLA MENTE
SOLA MENTE
SOLA MENTE
SOLA MENTE

"La vida es un sueño, el despertar es lo que nos mata." Virginia Woolf

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