sábado, 29 de noviembre de 2014

Carta sin destinatario

Querido hijo!!!

Al final te cansas de dar, porque no comprendes eso de dar a cada cual en base a lo que se merece, en la misma medida en que recibes, cuando tú sólo sabes darlo todo. Así la coraza se torna infranqueable.
Al final te cansas de ser sincera en tus palabras y callas, porque no sabes ser sincera en la medida que se espera para mantener la amistad.
Al final te cansas de responder al teléfono independientemente de la hora que sea, de estar, de estar, y que sólo te devuelvan vacío, la indiferencia de una mención pública a otros que sí han sabido dar en una medida, ser sinceros en lo que se quiere escuchar, atender cuando quieren.
Al final te cansas de querer porque te das cuenta que tu idea es muy difícil que se vea reflejada en otros y desistes porque no sabes querer a medias.
Al final te cansas de oír "yo soy así, eres libre de escoger" y comprobar que no es válido para otros, de que recaiga la responsabilidad en ti y luego te acusen de alejarte.
Al final te cansas de ver cómo se hacen verdades de mentiras para justificarse, para usar a otros y mantener la cobardía de no mirar nuestra vida de frente.
Y te aíslas, como elección socialmente inaceptable.
Querido hijo, por eso nunca te tuve, porque no habría sido capaz de verte sufrir por no haber sabido enseñarte otros valores.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Ser de fuego

Caminaba entre ríos de lava como si hubiera nacido entre ellos, sorteándolos con increíble destreza, sin dar un paso en falso. Se sentó en una roca cerca del mar a contemplar aquella maraña informe de hilillos que iban perdiendo fuerza en su empuje conforme se desmembraban surcando las formas caprichosas de piedra y se iban enfriando. El agua burbujeaba quejumbrosa ante aquella invasión, defendiéndose con embates que transformaban el líquido viscoso en figuras fantasmagóricas, redondeadas y sinuosas en algunos casos, puntiagudas y fibrosas en otros. A aquel lento caminar le acompañaba el sonido de cientos de diminutos estallidos a modo de queja, del borboteo incesante, del reptar incansable y constante.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Una alegría, una de los cien ganadores del concurso de me gusta escribir, el cuento con más finales del mundo. @mskuuld: Abrí y me encontré con un martes... del futuro lleno de libros que aún no se habían escrito. .
http://megustaescribir.com/noticia/49/ganadores-del-concurso-el-cuento-con-mas-finales-del-mundo-martesmge
Ganadores del concurso el cuento con más finales del mundo. (#martesMGE)

martes, 25 de noviembre de 2014

Reinvenciones

Jamás se perderá ya el único acorde de voz que bramó sincero, aunque el silencio se alce como voluptuoso destierro.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Augusta

Augusta despertó con el sonido seco de un batiente golpeado por el viento frío del norte. Se había quedado dormida sobre el portátil mientras traducía. En la pantalla, que aún permanecía encendida, se sucedían caracteres sin sentido ni significado. Una serie concatenada de despropósitos que habían surgido del apoyo fortuito de su cansancio. La miraba temerosa recordando aquel incidente que la había impulsado a dejar de escribir. Siempre le habían pedido que escribiera en primera persona. La realidad y la ficción se habían confundido. No sabía a ciencia cierta si era en su cabeza o fuera de ella. Si sus personajes vivían o ella los hacía vivir. Con aquel caos había decidido dejar de escribir. Sólo traducía obras que escogía cuidadosamente, en tercera persona, nada de primera, a ser posible ensayo, compendios, narrativas objetivas, nada de historia, nada que la hiciera embargarse de sensaciones ni sentirse identificada.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Aislamiento

Aquel soldado de las palabras se despertó en una habitación hermética con la única compañía del titilar de una bombilla parpadeante. Nunca temió el silencio porque aprehendía el mundo como un lienzo en el que dibujar con trazos firmes lo que sentía. Pero en el vacío de aquellas paredes sintió pavor, no había un solo papel sobre el que desprenderse de las ideas que acallaban la soledad su mente. No encontró ninguna rendija por la que poder enviar una cuartilla inexistente. Intentó rayar el frío metal del que estaba compuesta la celda con una uña. Sólo consiguió un chirrido enervante que se apoderó del espacio hiriendo sus oídos con un dolor agudo. Observó a su anfitriona que le retaba con lumínica condescendencia como si su fulgor fuera producto de sí misma. Un pensamiento tan oscuro como la sombra que proyectaba al chocar contra él nubló su razón. Se abalanzó con guerrera presteza sobre el calor que aseguraba erróneamente su intangibilidad. Con una mano destrozó su orgullosa existencia provocándose otra quemazón, líquida, palpitante, real. Esperó a que sus ojos se adaptaran a la nueva condición que le rodeaba con el sonido intermitente de encarnada generosidad que indujo a brotar con más profusión. Comenzó a esbozar trazos que tenían sentido sólo para él, hasta que cayó en un profundo sueño como nunca le había acogido.

SOLA MENTE
SOLA MENTE
SOLA MENTE
SOLA MENTE
SOLA MENTE
SOLA MENTE

"La vida es un sueño, el despertar es lo que nos mata." Virginia Woolf

sábado, 15 de noviembre de 2014

Palabras

Hoy me he despertado con palabras escritas en un muro; con la impotencia de que la undécima está de más si a la décima no se ha querido entender; con palabras que exigen lo que no se pone en práctica; con palabras compartidas, ante la ausencia, en juicio de valor; con palabras inconsecuentes; con palabras vacías que esconden cobardía; con palabras simples que hacen daño gratuitamente.
Hoy me he despertado con la sensación de que razonar es un ejercicio inane; de que darlo todo es bueno y malo; de que te van a entender no por lo que eres y dices sino por lo que quieran entender; de que te repiten una mentira hasta creerla verdad.
Hoy voy a aislarme en mis propias palabras, esas que construyen en una página en blanco un mundo perfecto en su imperfección, esas que se delinean, no para explicar hasta la saciedad y el agotamiento, sino para vaciar la mente de agónico tormento, esas que sólo tienen utilidad para mí misma, esas que dan sentido a lo que lo ha perdido.

"Y en mi locura encontré la libertad y la seguridad que da el que no le entiendan a uno, pues quienes nos comprenden esclavizan algo de nosotros." El Loco. G. K. Gibran.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Carcoma

Encontré en un rincón destartalado viejas imágenes carcomidas que alimentaban recuerdos aletargados. Podría haberlas emparejado, darles forma, una cronología, una nueva vida. Pero para qué ordenarlos, a pesar de que algunas tenían una fecha inscrita, borrosa, ajada por el paso del tiempo, para qué construir una crónica de sufrimientos, de lo que se ha perdido, de la imposibilidad implacable del no retorno. Lo hermoso de los recuerdos era que surgieran espontáneamente, algunos como un clic que se desencadena por un olor, una imagen, una mirada, otros teñidos de anécdota jocosa que contar para impresionar a ese alguien tal vez, otros dejarlos dormir olvidados como aquellas fotos para encontrarlos por casualidad un día. Ser inexacta, como la memoria amnésica que un día recobra su lucidez pero no es capaz de controlar las conexiones; ser discontinua, como las elecciones que nos conducen por caminos inesperados que nos reconducen a otros; ser acontecimiento, como la entrada en torbellino imparable en la vida de otros; ser bipolar, hoy me sirve, mañana no, hoy tiene sentido, mañana no. Echar la vista atrás con la misma incertidumbre que hacia adelante. Eran testigo del dolor de haber abandonado sueños, del dolor de haberlos continuado, de la batalla ambivalente entre seguirlos o dejarlos atrás.

Conservar algo que me ayude a recordarte sería admitir que te puedo olvidar. W. Shakespeare.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

La apuesta 5

Bragas de categoría

Llegué al taller sin prestar atención al bullicio que se había instalado en las calles con aquellas últimas mañanas cálidas que invitaban a pasear dejando resbalar la vista en indiscreto deleite, pensando en aquella camarera que se había convertido en objeto de mis deseos accidentalmente. Entré y comencé mi jornada dispuesta a olvidar el encuentro, al menos hasta la hora de comer, repitiéndome que los imposibles son deseables por esa misma razón, por inalcanzables. Las horas transcurrieron tranquilas, salvo por algunas llamadas de conocidos de conocidos de algunos clientes y los mensajes insistentes de Ruth que no se resignaba a dejarme sola en casa si estaba enferma. Como tantas otras veces, ni una mentira ni una verdad podían convencerla de que había personas que a veces necesitaban cierto espacio, así que tuve que inventar una nueva excusa, no estaba sola.

lunes, 3 de noviembre de 2014

La apuesta 4

La antesala.

Lo mejor de tener un negocio propio era que tenía total libertad a la hora de establecer los horarios. No se trataba de una tienda, no tenía que ceñirme a una clientela que entrara a fisgonear y saliera con las manos vacías. Era un taller y como tal podía permanecer cerrado aunque me encontrara en su interior trabajando. Así iba a ser aquella mañana de lunes en la que tenía que concentrarme para terminar la entrega de un carillón para mi más preciada clienta. Ya había incumplido con la fecha en dos ocasiones – las malas costumbres, como salir de noche entre semana, son difíciles de erradicar – y se me habían agotado las excusas verosímiles, mi gato ha estado enfermo; mi mejor amiga se ha casado y necesita una cama como nueva antes de volver de la luna de miel. Sin embargo, la realidad de aquella estrategia de cerrar la puerta tenía un único fin verdadero, evitar que una imprevista visita de Ruth se convirtiera en una excusa para ir a comer, que por rutinaria ya se había tornado en predecible, aunque no avisara, y que servía de antesala para una tarde perdida que empataría con una noche de alcohol y despropósitos.